Vender en el extranjero o ser global

By 2 septiembre, 2014 Startups No Comments
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Las fronteras se hacen cada vez más solubles a la economía y el mundo cada día un poco más global. Los clientes de nuestras empresas pueden estar en cualquier parte del mundo y para llegar a ellos es aconsejable pensar de forma global, internacionalizar nuestra empresa, especialmente si es una startup. Lo que hay que tener en cuenta es dónde establecer nuestra presencia y lo que se puede invertir para lograr llegar a donde debemos estar.

El potencial de las startups hace de este tipo de empresas idóneas para un plan de expansión internacional. La paulatina mejora de la economía, según se reflejan en los datos y la evolución de los mercados, marca un momento propicio para mirar al exterior. Es la ocasión de pasar de una cartera potencial de 40 millones de clientes a un mercado con más de 1000 millones, si se pone la meta en América, o 400 si nos quedamos en Europa. A pesar de este potencial muchas startups españolas siguen teniendo la internacionalización como asignatura pendiente. Cuando hay una realidad propicia: si tu empresa funciona en España, por qué no va a funcionar en otros países.

Buscar un inversor dispuesto a ser tu ángel de la guarda puede ser la tarea más complicada, pudiendo optar por los fondos de capital riesgo como alternativa. Hay que partir de una idea: no es lo mismo ser rentable que ser “invertible”. Para los inversores es mucho más atractiva una empresa con pretensiones internacionales que una que limite su ámbito de ventas a las fronteras de la “piel del toro”. Aunque no se debe tener la internacionalización como meta para recabar fondos. En muchas ocasiones si tan siquiera se hace necesario abrir oficinas en otros países. Hay alternativas como las franquicias o trabajar con negocios locales que ya tengan su red de distribución y su cartera de clientes, a los que se les puede ofrecer un producto mejorado o un servicio complementario. En todo caso la internacionalización debe ser una meta real con objetivos reales. Crecer por crecer puede suponer más riesgos que beneficios. Hay varias preguntas que se debe hacer el emprendedor que pretende llegar más lejos: ¿Qué objetivos persigues al internacionalizarte? ¿Cuáles son las fortalezas que te definen? (es indispensable hacer el DAFO y CAME) ¿En qué países comenzar? y ¿Qué socios escoger? Además de no perder de vista los costes.

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